¡La prueba de fe más grande y la promesa de Dios!
Abraham amaba mucho a su hijo Isaac. Había esperado muchos años para tenerlo. Isaac era su mayor tesoro.
Un día, Dios le dijo a Abraham: "Toma a tu hijo Isaac y ofrécelo como sacrificio en el monte que yo te mostraré."
Abraham estaba muy triste, pero confiaba en Dios. Temprano en la mañana, Abraham e Isaac comenzaron el viaje a la montaña.
Isaac preguntó: "Papá, tenemos la leña y el fuego, pero ¿dónde está el cordero para el sacrificio?"
Abraham respondió con fe: "Dios proveerá el cordero, hijo mío."
Cuando llegaron a la cima, Abraham preparó el altar. Pero justo cuando iba a ofrecer a Isaac, ¡un ángel lo detuvo!
"¡Abraham! ¡No le hagas daño al muchacho! Ahora sé que temes a Dios." Abraham vio un carnero atrapado en un arbusto. ¡Dios había provisto!
Recuerda: ¡Cuando confiamos en Dios, Él siempre provee lo que necesitamos!
"Jehová proveerá."
— Génesis 22:14
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