¡Cómo Dios usó a un pequeño ejército para una gran victoria!
Los madianitas eran enemigos de Israel. Eran tantos que parecían langostas. El pueblo de Israel tenía mucho miedo.
Dios eligió a Gedeón para salvar a su pueblo. Pero Gedeón dijo: "¡Soy el más pequeño de mi familia! ¿Cómo puedo salvar a Israel?"
Dios respondió: "Yo estaré contigo."
Gedeón reunió un ejército de 32,000 hombres. Pero Dios dijo: "Son demasiados. Si ganan, creerán que fue por sus propias fuerzas."
Dios redujo el ejército a solo 300 hombres. ¡300 contra miles de enemigos!
Dios le dio un plan especial: cada soldado llevaba una trompeta y un cántaro con una antorcha adentro.
De noche, rodearon el campamento enemigo. Gedeón gritó: "¡POR EL SEÑOR Y POR GEDEÓN!" Todos tocaron las trompetas y rompieron los cántaros.
¡Los enemigos entraron en pánico y huyeron! ¡Dios les dio la victoria con solo 300 hombres!
Recuerda: ¡Dios no necesita ejércitos grandes. Él puede hacer mucho con poco cuando confiamos en Él!
"No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho el Señor."
— Zacarías 4:6
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