¡Cuando las personas intentaron llegar al cielo por su cuenta!
Después del diluvio, todas las personas hablaban el mismo idioma. Podían entenderse perfectamente.
Un día dijeron: "¡Construyamos una torre tan alta que llegue al cielo! ¡Así seremos famosos!"
Comenzaron a hacer ladrillos y a construir una torre enorme. Pero estaban haciendo esto por orgullo, no para honrar a Dios.
Dios vio lo que hacían y dijo: "Si siguen así, creerán que no me necesitan."
Entonces Dios hizo algo sorprendente: ¡cambió sus idiomas! De repente, unos hablaban un idioma y otros hablaban otro diferente.
"¿Qué dices?" "¡No te entiendo!" Nadie podía comunicarse. No pudieron seguir construyendo la torre.
Las personas se separaron en grupos según su idioma y se fueron a vivir a diferentes partes del mundo. Por eso el lugar se llamó Babel.
Recuerda: ¡Dios quiere que seamos humildes y que confiemos en Él, no en nuestras propias fuerzas!
"Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes."
— Santiago 4:6
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