¡Una parábola sobre el amor infinito de un padre!
Jesús contó esta historia: Un hombre tenía dos hijos. El menor le dijo: "Papá, dame mi parte de la herencia."
El padre, con tristeza, le dio el dinero. El hijo se fue lejos y gastó todo en fiestas. ¡Muy pronto se quedó sin nada!
Vino una gran hambre. El hijo terminó cuidando cerdos y tenía tanta hambre que quería comer lo que comían los cerdos.
Entonces pensó: "Los trabajadores de mi papá tienen comida de sobra, ¡y yo aquí muriéndome de hambre! Volveré y le diré que pequé."
El hijo comenzó el camino de regreso. Pero cuando todavía estaba lejos, ¡su padre lo vio! El padre corrió hacia él, lo abrazó y lo besó.
"¡Papá, pequé contra ti!" dijo el hijo. Pero el padre dijo a sus sirvientes: "¡Traigan la mejor ropa! ¡Preparen una fiesta! ¡Mi hijo estaba perdido y lo encontré!"
Jesús nos enseñó que así es Dios con nosotros. No importa lo lejos que nos vayamos, Él siempre nos espera con los brazos abiertos.
Recuerda: ¡Dios siempre te recibirá con amor cuando vuelvas a Él!
"Este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a vivir; estaba perdido y lo hemos encontrado."
— Lucas 15:24
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