¡Una historia de amor, lealtad y fidelidad!
Noemí vivía en un país lejano con su esposo y sus dos hijos. Sus hijos se casaron con dos mujeres: Rut y Orfa.
Tristemente, el esposo de Noemí y sus dos hijos murieron. Noemí quedó sola con Rut y Orfa.
Noemí decidió volver a su tierra, Belén. Les dijo a Rut y Orfa: "Vuelvan con sus familias."
Orfa se despidió llorando. Pero Rut dijo algo hermoso: "¡No me pidas que te deje! A donde tú vayas, yo iré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios."
Rut y Noemí llegaron a Belén. Rut trabajó muy duro recogiendo granos en los campos para alimentar a Noemí.
Un hombre bueno llamado Booz la vio y la ayudó. Booz admiraba la bondad de Rut con Noemí.
Booz y Rut se casaron. ¡Tuvieron un hijo llamado Obed, que fue el abuelo del rey David!
Recuerda: ¡La lealtad y el amor siempre son recompensados por Dios!
"A donde tú vayas, yo iré; tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios."
— Rut 1:16
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